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Cornelio Casablanca y su legado:
la construcción del Hospital del
Centenario y la Facultad de Medicina de Rosario
por
Jack Benoliel
Cornelio Casablanca y su legado:
la construcción del Hospital del Centenario y la Facultad de
Medicina de Rosario.
Gracias por el dolor aliviado...
Gracias por la muerte postergada...
Gracias por honrar la vida...
Si alguien acude al diccionario para indagar
quien fue Cornelio Casablanca, se encontrará con
esta breve referencia: “Casablanca, Cornelio.
Hacendado. Nació en 1861 en San Nicolás,
provincia de Buenos Aires. Murió en Tigre, en
1945. Desempeñó variados y altos cargos
bancarios en distintas ciudades del país. Fue
presidente de la Sociedad Rural de Rosario.
Fundador y presidente de la Liga Argentina
contra la tuberculosis. Iniciador de la Facultad
de Ciencias Médica y del Hospital del Centenario
de Rosario. En 1911 fue candidato a vice
gobernador de la provincia de Santa Fe, con don
Lisandro de la Torre”.
Pero, penetremos en sus obras, en su accionar
inclaudicable; será la mejor forma de penetrar
en su vida. ¡Qué vida...!
¿Cómo surge la idea de fundar un Hospital
Escuela en Rosario?. Podríamos responder así:
“ES EL FRUTO DEL IDEARIO DE MAYO”. En 1810, nace
la libertad. Se pone de pie la dignidad
argentina. El pueblo inicia su camino de
“soberano”. Y al cumplirse el CENTENARIO DE ESE
PRIMER VAGIDO DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA,
Rosario debía celebrarlo. ¿Cómo lo hizo?. EL
HOSPITAL DEL CENTENARIO Y LA FACULTAD DE
MEDICINA, CONSTITUYEN LA ESENCIA SUBLIME DE ESA
AUGUSTA CELEBRACIÓN....!
Desde sus tumbas venerables, muchos podrían
decirnos con su voz de silencio: “TODOS HICIMOS
ALGO; Y ENTRE TODOS, TODO”. Según la
documentación conocida, a la que agregamos la
extraída de legajos archivados en Buenos Aires y
papeles conservados por familiares de los
preclaros protagonistas –que hemos tenido en
nuestras manos – el de la idea original fue don
LISANDRO de la TORRE, quien de regreso de los
Estados Unidos, donde había apreciado el
beneficio que aportaban ciertas escuelas libres
de enseñanza y sabedor que en el Hospital
Rosario, los doctores Clemente Alvarez y Enrique
Corbellini, dictaban cursos libres en sus
respectivos servicios, desde 1907, insinuó a
éste, la conveniencia de fundar una Escuela
Libre de Enseñanza Médica, por suscripción
pública. Corbellini planificó esa Escuela – era
el año 1908 – y al comunicarle ambos la novedad
a don Cornelio Casablanca, invitándolo a que se
encargara de la suscripción, como perito en
finanzas y vasto conocedor de gentes, éste opinó
que el momento no era el más oportuno y que no
hallaría ambiente para la suscripción tendiente
al logro de una “fábrica de doctores”·,
aconsejando esperar una mejor oportunidad.
Esa oportunidad llegó en 1910, al aproximarse la
celebración del CENTÉSIMO ANIVERSARIO DE LA
PATRIA. A mediados de abril, el Intendente
doctor Isidro Quiroga, convocó a un grupo de
vecinos para cambiar ideas acerca de un programa
con el que se celebraría, un mes después, el
CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO. Don
Cornelio Casablanca, una vez retirado de la
reunión y recordando las exhortaciones que el
doctor Eduardo Sempé, director de la Asistencia
Pública, hacía en las tertulias del Club Fénix
sobre la deplorable insuficiencia hospitalaria
de Rosario y el postergado proyecto de los
doctores de la Torre y Corbellini, dos noches
después, el 8 de abril, en rueda de amigos en el
referido club, lanzó la idea de solemnizar la
magna efemérides construyendo un Hospital por
Suscripción pública, exponiendo con crudeza los
desastres de la carencia hospitalaria y la
vergüenza que significaba el diario rechazo de
enfermos por falta de camas.
He aquí sus palabras textuales: “EL HOSPITAL QUE
FALTA, Y LA ESCUELA, CONJUNTAMENTE, ESO SI QUE
TENDRÍA ACEPTACIÓN GENERAL”.
Las crónicas recuerdan este diálogo entre
Casablanca y Sempé: “y si hiciéramos, doctor
amigo – dice Casablanca – un Hospital y la
Escuela de Medicina por suscripción pública?.
Usted lo dicen en broma – respondió Sempé -;
pero eso debería hacerse, aunque no lo viéramos
nosotros, deberíamos iniciarlo”. Y Casablanca,
responde así: “le diré tres cosas: primero, no
hablo en broma; segundo, lo haremos; tercero, lo
veremos”. Y agregó a viva voz: “YA TENGO EL
NOMBRE DEL HOSPITAL: será el HOSPITAL DEL
CENTENARIO”.
Y llega la fecha clave y decisiva. SEIS DE MAYO
DE 1910. Reunión convocada por Cornelio
Casablanca. Se integra una comisión de 15
miembros y se inicia la suscripción con los
presentes. QUIERO EVOCAR alguno de los conceptos
del Manifiesto que se leyera esa noche
memorable. A pedido de Casablanca, lo redacta el
Dr. Francisco E. Correa. Y dice así: “hemos
acogido la idea, cuya realización corresponde al
pueblo de Rosario, de fundar una gran obra
conmemorativa del Primer Centenario de la
Revolución de Mayo. La fecha está próxima. El 25
de mayo, los 6.000.000 de hombres libres que
habitan el suelo argentino, festejarán
regocijados el advenimiento de la nueva nación,
gloriosa por su pasado, pero más gloriosa por su
destino. La ceremonia más fastuosa no será
comparable a la íntima emoción que despierte
aquella noche, la palabra del padre en cada mesa
familiar, cuando recuerde la historia memorable:
los argentinos transmitiendo viva la tradición
de que son depositarios, y los extranjeros
inculcando el orgullo de pertenecer a un pueblo
retoño y vigoroso de las viejas civilizaciones.
PERO ES NECESARIO HACER ALGO MAS. Dejar un
monumento que perdure. Poco valdrían tan
valiosos sentimientos si hubiera de perderse
como una hoja de calendario. HEMOS PENSADO EN LA
CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN HOSPITAL, CON UN
INSTITUTO DE ENSEÑANZA MÉDICA. Entre una obra
puramente artística, y otra que, sin excluir el
arte, fuera de beneficencia, de enseñanza
científica y de utilidad inmediata, hemos
preferido la segunda. Carecemos de hospitales
para las exigencias de la población. Y de los
existentes ninguno se encuentra dotado de
elementos completos. SE SABE, ADEMÁS, QUE EL
ROSARIO NO SOLAMENTE ATIENDE A LOS ENFERMOS DE
LA PROPIA SICUDAD, SINO A LOS DE UNA GRAN ZONA
DE CAMPAÑA Y AÚN DE OTRAS PROVINCIAS.
No cuenta Rosario con ninguna Escuela Superior.
Y una ciudad de 200.000 habitantes debe tenerla.
Las tres facultades de medicina de la República
no alcanzan a dar profesionales suficientes.
Todavía tenemos que aceptar en la campaña y
seguiremos aceptando por mucho tiempo, diplomas
extranjeros dudosos y sin revalidar.
“SERÍA MÁS FACIL RECURRIR, EXCLUSIVAMENTE, A LA
MUNIFICENCIA OFICIAL PARA ESTAS INICIATIVAS.
PERO LAS ENERGÍAS QUE EMPLEARIAMOS EN PEDIR,
APLIQUEMOSLAS EN HACER. CONVIENE FOMENTAR LA
INICIATIVA PRIVADA, MUCHO MÁS EN EL ROSARIO, QUE
NO DISPONE DE LO QUE DISPONEN LAS CIUDADES QUE
SON SEDES DE GOBIERNOS”. Qué vigencia. Se dijo
hace 89 años. Sería lo mismo si se hubiera dicho
89 segundos antes de la iniciación de este
acto...QUE VISIÓN EN LA ACCIÓN...; QUE ACCIÓN AL
SERVICIO DE LA VISIÓN...
Y seguía el Manifiesto: “Invitamos al pueblo de
Rosario y muy especialmente a los hombres de
dinero, a suscribirse. LOS RICOS TIENEN UNA
FUNCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA QUE LEGITIMA LAS
DIFERENCIAS DE LA FORTUNA. Y EN ESTA OCASIÓN
DEBEN MOSTRAR QUE SON DIGNOS DEL ENVIDIADO LUGAR
QUE OCUPAN Y DE LAS VENTAJAS QUE GOZAN POR SU
DINERO”. Y culminaba así: “ABRIGAMOS LA
ESPERANZA, UN TANTO ARROGANTE, DE LEVANTAR LA
SUSCRIPCIÓN MÁS GRANDE QUE SE HAYA HECHO EN
CIUDAD ALGUNA DE LA REPÚBLICA. SI EL 25 DE MAYO
COLOCAMOS LA PIEDRA FUNDAMENTAL DEL MONUMENTO,
PODREMOS DECIR BIEN ALTO QUE NADIE CELEBRÓ CON
MÁS HONOR EL PRIMER CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN
ARGENTINA”.
Esa misma noche de la primera reunión, la
suscripción alcanzaba a $430.000.- Corrieron los
corresponsales de los diarios La Nación y La
Prensa a telegrafiar tan extraordinaria noticia.
Pero los diarios porteños no podían creer y
pidieron confirmación.
El diario La Capital abrió una suscripción
popular; lo mismo hicieron la Bolsa de Comercio,
el banco de la Nación y el banco Español. La
prédica de Casablanca, ya cosechaba, y cómo...
Y al colocarse la piedra fundamental, habíase
recaudado la suma de $1.231.750.- Pocas semanas
después, mediante subsidios oficiales y
donaciones de toda índole, se reunían
$4.500.000.- Casi 40.000.000 de pesos al cambio
de nuestro tiempo. Era, como dice Juan Álvarez
en su Historia de Rosario, UN HERMOSÍSIMO TORNEO
DE ALTRUISMO...Y he aquí la muestra: el doctor
Pedro Rueda, deja un legado a la Facultad de
Medicina, que alcanza a la cantidad de
$1.200.000.- Un médico de niños que honró a la
niñez...y a la humanidad...
El doctor Manuel Pignetto manifiesta que el
Hospital a construirse debe ser policlínico, es
decir, comprender los servicios de todas las
especialidades en medicina y cirugía, al igual
que el policlínico de Roma, Wischow, de Berlín y
de Viena, de entre los cuales debe erigirse el
modelo en que inspirarse, considerados como
están, los mejores y más perfectos hospitales
del mundo.
En lo que respecta a la creación del Instituto
Libre de Medicina, el doctor Pignetto opina así:
“todo lo que sea propender a la difusión de la
cultura me parece excelente. Pero en este caso
particular, un Instituto Libre de Enseñanza no
es el más apropiado. La Escuela de Medicina, que
es oportuna, debe ser lisa y llanamente oficial,
constituida en la misma forma y con la misma
organización y plan de estudios que las
existentes en Córdoba, Buenos Aires y La Plata,
cuyos diplomas tengan el mismo valor académico y
legal que los expedidos por las nombradas.
Y felicita a los iniciadores, por esta idea que
detendrá el avance nocivo del curanderismo.
También participan de la encuesta, los doctores
Jerónimo Vaqué, Domingo del Campo y Tomás Farsi,
entre otros.
Unida a la vida de la Facultad de Medicina, está
la vida del Círculo Médico, que nace el 14 de
septiembre de 1910. Nace para “contribuir al
progreso de la medicina, fomentando el espíritu
de solidaridad entre los médicos, estrechando
vínculos con las demás asociaciones similares
del país y publicar una revista médica”. El
primer director de esta Revista, fue el Dr.
Clemente Álvarez. Y en un ejemplar de ella, del
año 1911, leemos: “El Rosario está empeñado en
la formación de un policlínico y Escuela de
Medicina. UNA SUSCRIPCIÓN PÚBLICA QUE HA TENIDO
EL VALOR DE UN PLEBISCITO, NO PUEDE DEJARNOS
DUDAS DEL DESEO GENERAL DE CONSTITUIR AQUÍ UN
CENTRO DE ENSEÑANZA MÉDICA SUPERIOR, CENTRO QUE
NECESITABA UN ÓRGANO QUE EXTERIORICE Y ESTIMULE
LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA. Nuestro Hospital y
Escuela – agregaba - , marchan adelante. Ha
terminado e4l plazo para la presentación de
planos en el concurso público. Constituyó un
éxito. Trece anteproyectos fueron presentados.
Algunos provenientes de Europa. En general todos
revelan un trabajo empeñoso. El jurado ha
considerado, sin embargo, que ninguno llena por
completo las condiciones de un primer premio en
un torneo de esta naturaleza y resolvió
adjudicar dos segundos premios y un tercero. Los
premios fueron acordados a los proyectos
“CIENCIA Y ARTE” y “PARANÁ”, cuyos autores
resultaron ser el Dr. Tomás Farsi y el Arq. René
Barba –del primero – y los Arqs. Frolicher,
Doxelhofer y Moll del segundo.
Ladrillo tras ladrillo, suspiro tras suspiro, la
obra avanza. La Primera Guerra Mundial aminora
sus pasos. Pero no los detiene. El tesón es
inmenso. La voluntad arrolladora. Se suman
voluntades; se vencen antagonismos y se
encolumna a todos. Dice Raimundo Bosch en su
Historia de la Facultad de Medicina, que todas
las iniciativas contaron con la adhesión y el
auspicio de los gobernadores, se llamarán
Menchaca, Lehman o Mosca.
Hay un nombre digno de señalar. Es el del
diputado nacional Jorge Raúl Rodríguez. Importa
recordarlo. El 13 de agosto de 1917 presentó en
la Cámara de Diputados de la Nación, un proyecto
que, dos años después, habría de ser aprobado,
creando la U.N.L. El ilustre maestro Joaquín V.
González consiguió que sus colegas de la Cámara
de Senadores, aprobaran la Ley, que fue
promulgada el 27 de octubre de 1919.
La obra titánica, ya muestra su prestancia casi
definitiva.
El Gobierno Nacional designa Delegado
Organizador a un hombre de valía: Dr. Antonio
Agudo Ávila; y otro hombre de singulares valores
humanos y profesionales, Dr. Raimundo Bosch, es
designado secretario organizador.
Y llega el día en que se escribiría un capítulo
de gloria para la ciudad y la ciencia argentina.
Es el 11 de abril de 1920. LOS AUTORES DEL MÁS
GRANDE HOMENAJE AL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN
DE MAYO por intermedio de su vicepresidente
señor Casiano Casas, hace entrega de las obras a
las autoridades nacionales. Está presente el
Ministro de Instrucción Pública, Dr. Pedro S.
Salinas.
El Secretario Organizador instaló sus oficinas
provisionalmente, en el despacho de la directora
de la Escuela Normal Nº1. Allí se recibieron
todas las solicitudes y se realizaron las
inscripciones que comenzaron el 13 de abril de
1920, matriculándose en ese mismo día 25
alumnos. Pocos días después habían pasado 100,
cerrándose con 167 alumnos inscriptos. Entre
ellos Manuel Costello, Reynaldo Bacigaluppo,
Fernando Premolí, Juan J. Del Matti, Angel
Invaldi, Rafael Babbini, Eduardo Almeyra
Granel...
Había que resolver la pronta iniciación de las
clases y el hallazgo de profesores para comenzar
primero y segundo año. Se encuentran y son
eminentes: JOSÉ BENJAMÍN ABALOS y TOMÁS CERRUTTI.
Última semana de Mayo de 1920. Rosario está de
fiesta. SE INAUGURAN LOS CURSOS EN LA FACULTAD
DE MEDICINA. Preside el acto el doctor Antonio
Agudo Ávila. Lo acompañan el ministro de
Instrucción Pública de la provincia, Dr. Agustín
Araya, autoridades locales, cuerpo médico,
profesores y numeroso público.
El Dr. Agudo Ávila declara inaugurados los
cursos en nombre del Gobierno de la Nación.
Hablan además, el Ministro de Instrucción
Pública, Dr. Araya y los profesores de Anatomía,
José Benjamín Abalos y de Histología, Tomás
Cerrutti.
Luego del acto inaugural de los cursos, el
diario La Capital informaba: “La Universidad era
un anhelo de todo el pueblo de Rosario que se
sentía con legítimos derechos a satisfacerlo y
que no omitió esfuerzo como lo testimonia
elocuentemente la construcción del hermoso
edificio destinado a la Escuela de Medicina. La
Facultad puede considerarse desde ya un triunfo
de la intelectualidad argentina, cuyos frutos
serán honrosos para todo el país.
CONGRATULÉMONOS PUES – concluía el diario La
Capital – por la parte de este triunfo que nos
toca, ya que fue Rosario, el que con su
perseverancia auspiciosa contribuyó de una
manera decisiva. ROSARIO, la ciudad fenicia, la
Chicago Argentina, la tierra de promisión de los
especuladores, se convierte en una ciudad
universitaria, ciudad docta, QUE JUNTA CON
ORGULLO Y CON REGOCIJO A LA RUEDA DE MERCURIO
QUE CAMPEA EN SUS BLASONES. LA FRENTE ALADA
HECHA DE AZUL, DE SOL Y DE INFINITO CON QUE
MEDITA EL GENIO...”
Con los primeros graduados, en el año 1924,
saludamos a todos los graduados de nuestra
querida Facultad. Son ellos: CARLOS A CHAMINAUD
– ENRIQUE RONCORONI – ERNESTO M. SOMOZA –
ERNESTO G. VIGETTI – CARLOS L.TORRIANI – ANTONIO
C. ONIS...
Con los primeros decanos, saludamos a todos los
decanos que pasaron por la digna Casa:
Dr. José Benjamín Abalos (1921-1922)
Dr. Rafael Araya (1922 a 1927)
Dr. Agustín J. Gatti (1927 a 1929)
Dr. Teodoro Fracassi (1930 a 1931)
Dr. Camilo Muniagurria (1932)
Dr. Roque Coulen (1932 a 1934)
Dr. Carlos Weskamp (1934 a 1937 y 1948 a 1950)
Dr. David Staffieri (1940 a 1943 y 1945 a 1946) |