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Ductopenia idiopatica del adulto
Fernando Bessone
Universidad Nacional de Rosario
La ductopenia es un síndrome que esta
caracterizado por la desaparición de conductos
biliares y que puede responder a múltiples
causas. (Tabla)
Causas frecuentes de ductopenia
·
Cirrosis biliar primaria
·
Colangitis esclerosante primaria (CEP)
·
Colangitis autoinmune
·
Escasez de conductos biliares intrahepáticos de
comienzo tardío
·
Rechazo crónico del injerto hepático
·
Enfermedad injerto vs. huésped
·
Fármacos
·
Idiopática
El término ductopenia idiopática del adulto
es usado para describir un pequeño grupo de
pacientes con colestasis crónica de causa
desconocida, que se caracterizan por tener una
pérdida de los conductos biliares interlobares.
Esta enfermedad fue descripta
por primera vez por Ludwig en 1988 y es más
común en el sexo masculino. Afecta
predominantemente a gente joven (menores de 30
años), pero puede también ser observada en
adultos mayores de 40.
Los casos de ductopenia reportados en la
literatura representan un grupo heterogéneo de
entidades relacionadas, donde la escasez de
conductos biliares intrahepáticos de comienzo
tardío, la colangitis esclerosante primaria de
pequeños conductos y la colangitis autoinmune
figuran entre las causa más frecuentes a
descartar.
Los criterios diagnósticos utilizados
actualmente son:
1)
Comienzo de colestasis en la adolescencia o
en la edad adulta (Con o sin ictericia y
frecuentemente asociada a prurito),
2)
Ductopenia definida como la falta de
conductos biliares en más del 50% de los
tractos portales,
3)
Colangiografía retrograda normal
4)
Ausencia de otro diagnóstico de colestasis.
Una forma mas leve de la enfermedad fue
descripta hace más de una década por Moreno y
colaboradores, donde los autores describen la
pérdida de los conductos biliares de segundo
orden en pacientes adultos asintomáticos,
generalmente no progresiva y asociada al aumento
de GGT y transaminasas. Esta característica de
laboratorio contrasta con lo comunicado en la
forma clásica, donde predomina un aumento de
fosfatasa alcalina y GGT. También reportan en
este mismo trabajo la respuesta favorable con la
administración de ácido ursodesoxicólico (AUDC)
En ocasiones, no queda demasiado claro si
algunos de estos pacientes no representan una
verdadera cirrosis biliar primaria con AMA
negativos.
Probablemente, el mayor desafío diagnóstico sea
con la ductopenia por fármacos, sobre
todo en aquellos casos donde no se puede
documentar el episodio agudo de hepatotoxicidad.
Este cuadro se denomina
colestasis colangiodestructiva
y esta caracterizada
por la destrucción del epitelio biliar en el
contexto de una colestasis crónica, dejando
frecuentemente como secuela la desaparición del
conducto. Es definida como crónica cuando la
injuria ductal o colangitis vinculada a
medicamentos se prolonga más allá de los 6 meses
de comenzado el cuadro agudo. Esta forma de
hepatotoxicidad suele ser indistinguible de una
cirrosis biliar primaria, tanto desde el punto
de vista humoral como en la anatomía patológica.
En una revisión reciente realizada por el autor
de esta editorial, hasta diciembre de 2004, se
constató la comunicación en la literatura de más
de 40 fármacos capaces de producir lesión de
tipo ductal intrahepática (ATB, psicofármacos,
anticonvulsivantes, antidiabéticos orales y
antiparasitarios entre los más frecuentes). En
nuestro servicio, documentamos histológicamente
casos relacionados con la ingesta de
Carbamacepina, Clorpromazina, Trimetoprima -Sulfametoxazol
y Ticlopidina (datos no publicados). Es
interesante tener en cuenta que desde el punto
de vista clínico, esta colestasis por drogas
comienza como una hepatitis colestática no
relacionada con la dosis, es de aparición
retardada, severidad variable y puede o no estar
asociada a rash y /o eosinofília. (Incluso
en ocasiones puede pasar inadvertida y
manifestarse con un aumento asintomático de FAL
y GGT). Los síntomas aparecen frecuentemente
entre 1 y 3 semanas luego de la ingesta y en
su evolución el aumento de enzimas hepáticas
(principalmente FAL y GGT) pueden persistir a
pesar de la suspensión de la droga. Con
frecuencia, puede observarse una mejoría
fluctuante en las enzimas de colestasis. El
pronóstico es incierto y el cuadro puede
resolver en 4 a 12 semanas o persistir por años
hasta la evolución a cirrosis biliar secundaria
con enfermedad hepática terminal y necesidad de
transplante hepático. El mecanismo patogénico
propuesto por algunos autores es el de tipo
inmunoalérgico, generado sobre un terreno
genéticamente predispuesto. Este concepto se
basa en la hipótesis de que algunos metabolitos
del fármaco producen un aumento en la
presentación de péptidos inmunogénicos por el
sistema mayor de histocompatibilidad tipo I
sobre macrófagos, quienes a su vez son los
encargados de estimular a los linfocitos T
Citotóxicos quienes serán los encargados de
producir el daño biliar. Probablemente uno de
los trabajos que con mayor claridad ha
contribuido a esclarecer parte del entendimiento
sobre su historia natural fue publicado hace más
de 10 años por Degott y col. quienes
observaron en 8 pacientes seguidos con biopsias
secuenciales, que a un episodio inicial de
colangitis aguda le siguen cambios
degenerativos y de fibrosis periductal. Los
autores concluyen que probablemente la
ductopenia sea consecuencia de la magnitud
inicial de la colangitis aguda y que el cuadro
de injuria ductal siempre debe estar precedido
por ella. Quienes no estén muy atentos con este
cuadro de presentación asintomática relacionado
con medicamentos, pueden confundirlo fácilmente
con una ductopenia idiopática.
Otros diagnósticos diferenciales incluyen: la
ductopenia asociada a diarrea crónica, donde es
muy importante descartar la enfermedad
inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa y
enfermedad de Crohn), asociada a CEP.
El linfoma, ocasionalmente puede
presentarse con un cuadro de colestasis
paraneoplásica y presentar también evidencias
histológicas de ductopenia.
Por último, en pacientes de mayor edad, no debe
descartarse la posibilidad de una colangitis
viral, donde el virus de la hepatitis C es
el protagonista mas frecuente. Sin embargo,
existen firmes evidencias sobre la participación
de otros virus aún no identificados.
El diagnóstico definitivo de la ductopenia
idiopática del adulto suele no ser tarea
sencilla y el médico a cargo de este paciente
debe tener muy presente la larga lista de
variables diagnósticas que ya mencionamos. Sobre
todo, no omitir la realización de una
colangiografía, investigar profundamente sobre
el consumo de fármacos asociados a daño ductal y
por último, saber que el rótulo definitivo de
esta enigmática entidad, se lo colocamos
únicamente en ausencia de cualquier otra causa
de injuria ductal.
Referencias
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